Datos clínicos que ayudan a sospechar una causa secundaria
La sospecha aumenta cuando la presión es difícil de controlar, aparece junto con retención de líquidos, edema renal, cambios en la cantidad de orina o alteraciones en estudios de laboratorio. Hallazgos como proteinuria y hematuria pueden orientar hacia enfermedades del riñón que requieren revisión más específica. Por eso, la hipertensión arterial secundaria se entiende mejor al revisar presión, función renal, examen de orina, medicamentos y evolución clínica en conjunto.
